jueves, 25 de octubre de 2012

Sin timón vamos a la deriva de la tempestad, pensé que la tormenta no terminaría, que la inercia de las olas seria mi condena, que mi eternidad estaría sumida en la turbación... el sol estaba muy lejos de mi sólo habían nubes empañandome los ojos, cegando mi pupila. Me vi sola y confusa sin saber como reaccionar, no quería dormir para soñar con fantasmas, no quería despertar en la tormenta una vez más. Perdí estribos y volante... no flotaba sólo me hundía, pero un día llego la hora de levantar la mirada y allá en el horizonte había un claro. Ahora sólo queda caminar a ese lugar que augura paz.

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