martes, 1 de diciembre de 2009

"A orillas del río Piedra me senté y lloré"
Paulo Coelho


Llore mis penas, mis amarguras, mis anhelos, mis expectativas... llore con el corazón hecho trizas. Llore las injusticias que cometí, y las que cometieron contra mi también. Llore los juicios sin fundamentos y las malas impresiones. Llore como una niña perdida en un mundo de grandes, aquella niña solo quería contemplar las estrellas mientras los adultos la rodeaban de malas noticias, responsabilidades, cargos, mentiras, gritos y palabras fuertes
Entre lagrimas vi a un caminante que ya no encontraba huella que seguir, que con la mirada perdida en las fantasías de una realidad que no es esta, simplemente sonreia y descubrí que aquel caminante representaba mi existencia, compleja y desorientada, pero a la vez sin ausencia de sueños.
Ahora que las amargas lagrimas caen sobre mis mejillas, es cuando el sentimiento colma, cuando un grito desgarrador me dice que acabe, que pare, que no siga. Que las cristalinas lágrimas deben cesar.