domingo, 5 de agosto de 2012
Músico de calleja concurrida, ciegos no te ven, algunos sordos te oyen.
Juglar de los tiempos modernos, tarareando en tu instrumento una canción que luces de esperanzas tristes.
Músico de calleja concurrida, cuentas cuantas sonrisas pasan y cuantos gritos no son escuchados ¿Cantas las luchas de alguien más?
Músico de noche que hiela los huesos, de indiferencia apurona, de indiferencia individualista, que tocas por tocar, por no morir del arte.
Es un dolor constante, una herida que no sangra y una cicatriz expuesta
es un recuerdo inmune, es una esperanza que no se marchita, no muere, pero el tiempo si duele.
Es todo lo que habla silenciosamente, es una mirada con marcas de desvelo
es una actitud desquiciada, es escuchar el tic tac sin tener reloj
es anhelar un secreto prohibido, es ver flashes es mi mente.
Es estar muriendo lento y lejos del objeto de deseo.
Es perder la voluntad de poder modificar la realidad, es un impulso nervioso que camina lento por mi mente, que se impregna en mi piel.
Es un lapsus linguae voluntario, es hablar de lo que no se debe, firmando el contrato. Es una espera enfermiza.
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