martes, 30 de octubre de 2012
Mi país.
a aquel que quiere cambiar el mundo, a aquel que cree en las demandas de todos, a aquel que se a esforzado para llegar donde esta, a aquel proletario moderno.
Mi país tiene la memoria frágil, es completamente influenciable, es prejuicioso pero ahora está despertando de un largo letargo donde el chileno sólo asumía. Su historia está marcada por la desigualdad social, desde tiempos coloniales siempre el extranjero fue más que el local, de hecho este último se vio ligado a trabajos forzados… con el tiempo las sangres se mezclaron y con ello las culturas. La pirámide social también fue modificándose y añadiendo nuevos grupos a su estructura como mestizos, zambos y mulatos. Hubo tiempos en que primo el origen, otros el color de la piel, pasado el tiempo la aristocracia se transformo en oligarquía, pero aun así los parámetros siguen latentes en la población actual. Aún el color de la tez nos da un indicio de frente a quien nos encontramos. Frente a una historia de clases medianamente estáticas que sienten recelo unas de otras, por fin estamos despertando.
Actualmente la sociedad chilena está dividida en 5 grandes grupos, todos retratados por distintas encuestas algunas más precarias que otras, las más actuales cuentan con preguntas que no sólo apuntan a la tenencia de bienes materiales, sino a temas intangibles y subjetivos como la felicidad. Otro marcador importante esta dado por los niveles de instrucción del jefe de hogar, este factor a mi parecer es el que más podría asegurar la estabilidad familiar y el progreso nacional. Pero más que encuestas, preguntas y estabilidad ¿Qué es mi país en esencia? Es una larga y angosta franja de tierra supuestamente incomunicada por la hermosa cordillera de los Andes, pero realmente es un lugar donde la globalización está a flor de piel, porque las telecomunicaciones efervescen y un teléfono móvil es un bien de primera necesidad, somos una maqueta de las costumbres de Estados Unidos, consumimos al por mayor productos que nos puedan hacer ver como país del primer mundo. Pero la vida es algo más que una apariencia, un auto de lujo, una marca exclusiva.
La distribución de recursos aun es un tema pendiente en este país, basta con recordar las palabras de Gonzalo Durán, economista de la Fundación Sol el suelo máximo difiere del sueldo mínimo 102 veces, un número realmente alarmante sabiendo que esto ocurre dentro de cientos de empresas, de comercios que han producido a costa de la necesidad de las personas por tener ¿qué? Sólo tener. Esta diferencia de sueldos se da porque las cabezas de la empresa tienen más dinero a costa de que sus trabajos tengan menos, el mundo esta tan deshumanizado que las líneas anteriores no me producen ningún sentimiento, ni asombro, el individualismo y ambición es la pandemia mundial de los tiempos modernos. La clase política de este país esta estrechamente vinculada con las elites comerciales por lo que la regulación de los ingresos es un tema poco transparente. El salario mínimo de este país, es sin censura, ridículo. Cómo pretendemos parecer potencia con un salario que no cubre las necesidades básicas, con la educación hecha un privilegio, con medios de comunicación transmitiendo anti-valores y anti-cultura. ¿Cuándo pararemos de hacerle daño a la sociedad? ¿Cuándo nos daremos cuenta que la dirección en la que gira la tierra en estos momentos, no es la correcta? Es momento de atrevernos a exigir lo que corresponde para todos, una vida con salud de calidad, que promueva la educación, donde no todos tengan el mismo ingreso, sino las mismas posibilidades.
Este país tiene una historia política accidentada, heridas que aun no cierran… Por lo que hoy las personas sólo tienen dos caminos para seguir, derecha resentida e izquierda resentida. Es verdad hay gente con altura de mira, pero básicamente nos encontramos con personas y sus fanatismos, personas que son incapaces de abstraerse de influencias externas y analizar las situaciones objetivamente. Además cabe señalar que los sectores políticos de este país están muy estereotipados, con un par de características los chilenos son capaces de englobar a sus compatriotas en un partido, si sientes cierto llamado social, de justicia e igualdad de oportunidades serás tildado de comunista, si lo anterior lo sientes por un llamado divino formaras parte de la Democracia Cristiana. Por otro lado está el progreso a costa de la humanidad misma, las ansias irracionales de salir del 3er mundo, la pertenencia a la clase empresaria te convierte acerca automáticamente a la derecha.
Pero Chile está despertando, ha comenzado a exigir cosas por medio de movilizaciones, hay miles de gritos que quieren y merecen ser escuchados, hay personas con demandas nobles, gente que lucha por una sociedad que progresara más lento pero más seguro. Ahora el número de personas que desconfía de la clase política crece alarmantemente, el chileno está cada día más crítico del mundo que lo rodea, porque tanto indignados como estudiantes les han enseñado que mediante a los movimientos de masas organizadas se puede conseguir aquello que se demanda. Creo que debería llevarse a cabo algo como una democracia-parlamentaria-totalitaria que promueva la educación con el fin de lograr personas integras. Promover a través de los medios de comunicación masivos, la capacitación y enseñanza. Modificar la mentalidad de las personas a cursar la enseñanza media completa y otorgarle la posibilidad de estudios superiores, para así crecer como sociedad, y dejar de requerir una mano de obra barata, con mentalidad manipulable, con educación precaria y sin opciones.
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