miércoles, 17 de julio de 2013

Me parecía maravilloso, maravillosamente maravilloso. Todos mis pasos habían juntado nuestros caminos que en alguna otra vida se habían separado siendo el mismo, los acordes iban al mismo ritmo en dos canciones distintas, las mismas cicatrices, eramos el mismo mapa. Solíamos caminar bajo la misma noche para despertar a horas idénticas. Claramente tenia sus pasiones y yo las mias. Su vida llego al climax en el mismo momento que la mia... Era inquietante, muy inquietante y no sabría realmente cuanto lo era si no pasaba de sólo clavar mis pupilas en las suyas. De hecho el me parecía sorprendentemente... sorprendente. Me hacia creer en cosas que jamás me imagine, podía leer mi historia a través de sus ojos, el podía contar la mía sin saber mi nombre. Se ocultaba a la luz del día y tuve que entrecerrar los ojos para saber que no era mi reflejo sino de esas coincidencias que te hacen creer en la credulidad misma. El era magneticamente misterioso y finalmente descubrí, que era muy extraño encontrarse a si mismo en el mismo momento que también te encuentras en otra piel [Y un día caminando por el puente me pregunté si era verdad eso de que las almas caen en distintos cuerpos]

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