jueves, 26 de abril de 2012

"Felices ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios" (Lucas 6, 21) ¿Basta con la promesa de una placentera vida en más allá, donde los esfuerzos de la vida actual serán remunerados? Es muy simple mientras mantengamos a la mano de obra acallada, somnolienta, vilmente engañada la empresa progresará, ojalá iletrados para así apoyarnos en su falta de cultura, inocencia y desesperación para llenar nuestros bolsillos rotos de dinero. La Biblia ofrece consuelo al cegado trabajador, quien no alzará la voz para luchar por su propia dignidad porque tiene la certeza de que después de la muerte encontrará la paz y todo aquello que merece. Mientras la masa sea maleable el burgués la acomodará a su conveniencia.

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